Parece que el piloto británico Lewis Hamilton se ha propuesto pasar a la historia por sus frases fuera de tono. El domingo, tras la carrera en la que quedó quinto, comenzó su comparecencia ante los medios con una crítica hacia su equipo por el fallo en la colocación de la rueda. "Podría haber hecho la parada con una cerveza", comentó irónico.
En la primera carrera de la temporada, en que fue primero, Hamilton era todo sonrisas y elogios a su equipo, pero en cuanto las cosas no salen como él quiere, suelta la lengua para culpar a los demás. "No sé cuál ha sido el problema, tenemos que mirarlo. Creo que necesitamos una nueva pistola", dijo el británico.
También se disculpo a sí mismo al decir, respecto a la sanción del sábado, que sin ella "hubiera podido acabar segundo". Con esto, el británico da por hecho que habría superado a su compañero en McLaren, Heikki Kovalainen.


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