Al menos 30 personas han pedido ser crucificadas hoy en varias poblaciones del norte de Filipinas, mientras docenas de flagelantes recorren las calles con las cabezas cubiertas y las ropas ensangrentadas con motivo de las celebraciones del Viernes Santo.
En San Pedro Cutud, donde las crucifixiones se han convertido en un acontecimiento anual que atrae a miles de turistas, 20 personas estaban dispuestas a recorrer los dos kilómetros con la cruz a cuestas para luego ser clavados al madero.
Enage había prometido cumplir la penitencia veinte veces cuando se salvó milagrosamente, según él, de una mala caída de un andamio, pero cada vez que trató de dejarlo tras cumplir la promesa alguien de su familia caía enfermo.
"Continuaré haciéndolo hasta que mi cuerpo pueda resistir el dolor de los clavos de quince centímetros en las palmas de mis manos y pies", aseguró Enage esta Semana Santa. Aunque las crucifixiones más conocidas son las de San Pedro Cutud, también se vive la misma pasión y penitencia en otras ciudades de la esa provincia de Pampanga, como en San Fernando o en Santa Lucía.
La jerarquía eclesiástica de Filipinas había pedido a los católicos que se abstengan este año de las habituales crucifixiones y flagelaciones de penitentes para no convertir en un "circo" la Semana Santa. El gobierno, asímismo, ha pedido a los ciudadanos que piensen flagelarse que se vacunen antes, según la BBC.


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