Chantal Sébire, de 52 años, con el rostro desfigurado por un extraño tumor nasal, había conquistado la atención de los medios de comunicación y la compasión de muchos franceses en su intento de ganar la causa para sentar un precedente legal para los pacientes que, como ella, desean poner fin a su propio sufrimiento.
Un tribunal de Dijon falló el lunes que Sébire no podía esperar la ayuda de un médico para morir, porque eso violaría el código de ética médica y la ley, que tipifica como delito el suicidio asistido.
Por el momento no se dieron detalles sobre la causa de la muerte de Sébire, de la que primero informó el sitio web del diario regional Le Bien Public. La fuente dijo que fue hallada muerta en su casa cerca de Dijon.


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