Kiko Rivera y su nueva novia Teresa, una rubia despampanante de 22 años con la que se ha dejado ver las últimas semanas, salieron de viaje para disfrutar de las vacaciones de Semana Santa. El pasado domingo de ramos protagonizaron un pequeño escándalo en Sevilla cuando se besaban al paso de una procesión.
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Fotos
En el aeropuerto de Madrid, antes de emprender rumbo a Sevilla, Kiko lucía gorra y gafas de sol. Teresa, una joven de familia acomodada que ya conoce a Paquirrín, contrastaba con él. Hecha un pincel, lucía un vestido verde hierba, botas negras, melena al viento y ocultaba sus ojos con unas grandes gafas de sol de marca. Las maletas eran de Vuitton. Kiko y Tere se dedicaron tiernos arrumacos mientras esperaban para facturar el equipaje. En un momento dado ella introdujo el móvil íntegro dentro de la boca de Kiko, estallando en carcajadas poco después.
Tras reunirse con un amigo que saludó a la pareja de forma afectuosa, los tres se dirigieron a la puerta de embarque. Paquirrín no quiso hacer declaraciones sobre su destino de vacaciones, ni tampoco sobre como lleva su madre el aluvión de comentarios acerca de la posible salida de la cárcel de Julián Muñoz
Mientras Kiko se divierte con su rubia, Tamara, la morena con quien salía hasta hace muy poco ha dado un nuevo rumbo a su vida. Ahora la contratan para inaugurar salas de strippers, la profesión que ella misma ejerció hace algún tiempo.


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