El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, durante su visita sorpresa a Irak ha asegurado que toda la operación ha sido una "empresa exitosa" que "ha merecido la pena", a pesar de haber causado la muerte de casi 4.000 soldados estadounidenses y cerca de 400.000 iraquíes, en su mayoría civiles.
Bien ha valido el esfuerzo
Además de sus reflexiones sobre la intervención norteamericana, Cheney valoró como muy positiva la situación del país árabe, hablando de un "giro destacado" en la seguridad. "Estuve por última vez en Bagdad hace diez meses y percibo, como resultado del progreso que se ha hecho desde entonces, cambios fenomenales en la situación general", declaró Cheney tras reunirse con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.
Contradicciones
A pesar del mensaje optimista del vicepresidente norteamericano, el resto de voces no son tan positivas: cerca de cuatro millones de iraquíes están aún desplazados millones de iraquíes no tienen acceso a agua potable y a cuidados médicos, según ha revelado Comité Internacional de la Cruz Roja.
Los datos presentan la región como una de las más peligrosas del mundo, donde dos de cada tres iraquíes siguen sin tener acceso a agua potable y casi ocho millones de personas necesitan ayuda de emergencia para sobrevivir.




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