La conocida como duquesa roja, por su defensa de causas nada aristocráticas a lo largo de su vida, falleció el pasado 7 de marzo en su residencia de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), a causa de una neumonía. Tenía 71 años. En el lecho de muerte contrajo matrimonio con su secretaria desde hace 25 años, Liliana María Dahlmann, según se supo esta semana.
Según informa hoy El País, la duquesa no se hablaba con sus tres hijos, con los que incluso pleiteaba en los juzgados por cuestiones de propiedad. Ahora lo ha dispuesto todo para que éstos apenas reciban nada de su legado. Casi todo está en la Fundación, y de lo que queda fuera sólo tendrían derecho, además de los títulos nobiliarios, a la legítima, parte de la cual disfrutaría mientras viviese la viuda de la duquesa. Si esto es así, se avecina un litigio por la herencia, según se comenta en Sanlúcar de Barrameda.


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