Nació en Ecuador pero, desde hace unos cinco años, vive y trabaja en Alicante. R. J. C. T. cuando se quedó embarazada de su segunda hija, la despidieron de su trabajo. No había motivo aparente.
«Yo tenía un contrato por obra y servicio, y cuando me quedé en estado, mi jefa me dijo que, cuando ya no pudiera trabajar, se buscaría a otra chica». Ambas continuaron trabajando codo con codo, pero despuésla gerente declaró que no sabía que ella estaba embarazada.
Cuando estaba ya de seis meses, el médico le dio la baja por una lumbalgia, y a su superior «no le gustó», dice. «Me dijo que no le interesaba tener gente de baja, sino trabajando».
R.J. asegura que su médico le recomendó seguir de baja por su salud, y entonces su jefa fue a verla a su casa con unos papeles, que resultaron ser el despido. No quiso firmarlos, pues sabía que era ilegal, y hace una semana fueron al acto de conciliación, en el que aceptó una indemnización (todavía sin determinar) en lugar de pleitear.
UGT y CCOO atendieron en 2007 ocho casos parecidos en Alicante, que llegaron a juicio con todas las de ganar.
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