Las grandes discográficas siguen buscando formas para obtener una compensación económica por la descarga de archivos. La última idea, que defienden hoy en el congreso tecnológico South By Southwest, es añadir una especie de canon a la factura de internet. Los clientes de las operadoras tendrían que pagar cinco dólares adicionales (unos tres euros al cambio actual) para poder acceder a redes de intercambio como eMule o BitTorrent.
Se trata de una idea polémica que por ahora está en fase de debate en EE UU, y que ya fue planteada en 2004 por uno de los colectivos de defensa de los derechos de los internautas más activos en ese país, la Electronic Frontier Foundation (Fundación de las Fronteras Electrónicas, en inglés). Pero la RIAA, asociación que reúne a las mayores discográficas, no la tuvo en cuenta.
Conversaciones con las operadoras
Ahora las cosas han cambiado y las productoras de música empiezan a aceptar que el fenómeno de las descargas no se puede frenar fácilmente. Y la idea del canon sobre los usuarios de internet que usen redes de intercambio de archivos (P2P) ha ganado fuerza.
Representantes de las discográficas y las operadoras de telecomunicaciones ya hablaron en privado sobre el tema en el pasado Midem, la feria que cada año reúne al sector musical mundial. Pero no parece claro que las telefónicas estén dispuestas a encarecer sus productos, con el riesgo consiguiente de pérdida de clientes que eso supondría.


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