Es el último deseo de Philippe Starck para la Alhóndiga, el antiguo almacén de vinos de Indautxu que se convertirá en un centro multifuncional para los bilbaínos, con piscina, gimnasios, biblioteca o tiendas, entre otros servicios.
El polifacético artista francés, conocido por sus peculiares diseños, quiere que el ladrillo caravista que cubrirá los tres edificios integrados en la nueva Alhóndiga guarde una perfección absoluta en sus trazos. Es decir, que las raya que marca el ladrillo sean "de tiralíneas", tal y como explicó ayer el director de Bilbao Ría 2000, Ángel Nieva.
Para ello, se instalarán paneles prefabricados, con los que se elimina cualquier imperfección al colocar los ladrillos caravista de manera convencional.
Esta modificación supondrá incrementar en tres millones de euros el presupuesto para construir la fachada. Junto con otras modificaciones menores de albañilería, serán hasta siete millones de euros más.
En total, elaborar el frente de los inmuebles principales de la nueva Alhóndiga costará 24,6 millones de euros, un 45,9% más del presupuesto inicial, según lo aprobado ayer por el consejo de administración de Bilbao Ría 2000.
"Y (este aumento de presupuesto) es absolutamente legal", se apresuró ayer a decir el alcalde y presidente de Ría 2000, Iñaki Azkuna.
La primera fase del edificio estará disponible para los bilbaínos a finales de 2009. En su totalidad estará para 2011.
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