El dispositivo, presentado en la Exposición sobre Seguridad de Tokio por la empresa Glory, consiste en ocho puertas que se abren una tras otra, y después se van cerrando a medida que pasa el viajero.
"La puerta reconoce a la gente previamente registrada y su tamaño y si ella o él utilizan silla de ruedas, y así dejar ese espacio para que esa persona pueda pasar", dijo Yojiro Kamise, director general de investigación y desarrollo de Glory.
La puerta cuesta alrededor de 5 millones de yenes (31.000 euros), casi lo mismo que las existentes barreras de billetes, dice la empresa, que también dice que este sistema ahorraría costes al operador ferroviario porque se necesitarían menos empleados vigilantes para impedir que se cuele la gente.


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