El comercio binacional de Colombia y Venezuela quedó paralizado por la tensión, y el presidente de Ecuador, Rafael Correa, afectado directamente por la crisis que estalló después de que Colombia bombardeó territorio ecuatoriano dando muerte al líder de las FARC Raúl Reyes, dijo que buscará una solución al conflicto por medios pacíficos.
Mientras, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, respaldó al mandatario colombiano Álvaro Uribe.
Bush también acusó a Chávez de hacer 'maniobras provocativas' contra Colombia e instó a oponerse a cualquier acto de agresión en la región andina.
'Nuestro mensaje al presidente Uribe y al pueblo colombiano es que continuaremos a su lado y defendemos a nuestros aliados democráticos', dijo Bush, quien pidió una vez más al Congreso aprobar un Tratado de Libre Comercio con Colombia.
Colombia es considerado como el principal aliado de Estados Unidos en la región en momentos en que gobernantes de izquierda ganan protagonismo, mientras que Washington apoya con millonarios recursos la lucha de Uribe contra la guerrilla y el narcotráfico.
En medio de la tensión, el mandatario ecuatoriano inició en Perú una gira por cinco países de Latinoamérica en una ofensiva diplomática para explicar su posición frente al conflicto colombiano.
Ecuador rompió sus relaciones diplomáticas con Colombia por el ataque que consideró como una 'masacre' que violó su soberanía; mientras que Venezuela expulsó al embajador de Bogotá en Caracas y ofreció respaldo al Gobierno de Quito, uno de los más cercanos aliados de Chávez en la región.
Uno de los máximos puntos de la tensión en la jornada surgió cuando Uribe anunció una demanda contra Chávez ante el Tribunal Penal Internacional por su supuesto apoyo a las FARC.
'El Gobierno bajo mi responsabilidad se propone denunciar ante la Corte Penal Internacional al presidente Hugo Chávez, de Venezuela, para que explique el presunto delito de financiación de genocidas', dijo Uribe en declaraciones a periodistas.
'No podemos permitir que país alguno, que Gobierno alguno, se solidarice y se convierta en cómplice de los terroristas. Nosotros no somos guerreristas pero no somos débiles, nosotros no podemos permitir que estén terroristas refugiados en otro país causando el derramamiento de sangre de nuestros compatriotas', advirtió.
El anuncio se produjo después de que documentos e información encontrada en los ordenadores de Reyes, un importante comandante de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dejara al descubierto nexos de los gobiernos de Caracas y Quito con esa guerrilla.
/Por Luis Jaime Acosta/.*.


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