Los estudiantes españoles son de los peores de Europa en notas, según revelan varios informes. Se critica mucho la actitud de los alumnos, pero no siempre se ofrecen las herramientas necesarias para resolver el problema.
Hay buenos estudiantes en Secundaria, en la universidad y en FP, y se debe valorar su actitud y su motivación. No se trata de ser un empollón, pero los resultados académicos sí importan.
LAS CLAVES
Actitud: Un buen estudiante afronta el estudio con confianza y optimismo, con la convicción de estar capacitado para resolver las exigencias académicas. Dispone de fuerza de voluntad para emplearse en ello con constancia. Debe apuntar, organizar y repasar apuntes, planificar y revisar. En definitiva, estudiar con ganas.
Motivación: El deseo y la fuerza para cumplir las tareas menos apetecibles de los estudios hay que cultivarlos con el convencimiento de estar haciendo algo que es útil, ahora y de cara al futuro. El aprobado no es una referencia. Cada uno debe fijarse sus propias metas y liderar su hacia su proyecto de futuro.
UNA CARRERA DE FONDO
Decir que alguien es un mal estudiante es un juicio demasiado vago que, además, no aporta información. Para encontrar el origen de un problema académico hay que hablar con los profesores, conocer el entorno social y familiar del alumno y su método de estudio. Un estudiante aplicado no tiene que ser un empollón ni tomar apuntes con muchos colores.
Puede suspender un día educación física, matemáticas o literatura, y terminar con éxito sus estudios. La educación es una carrera de fondo, y cualquiera que se lo proponga puede acabar siendo un buen estudiante.
Ángela Solar, estudiante
«Supongo que habrá malos estudiantes que acaban una carrera en la universidad y también hay buenos estudiantes que suspenden de vez en cuando. Te tiene que gustar lo que haces y ser capaz de disfrutar con alguna parte de los estudios. A mí no me gustan todas las asignaturas, pero tengo que aprobarlas todas para conseguir el título».
Mª Teresa Velasco, profesora
«Un buen estudiante no tiene problemas para aprobar. Pero, al margen de eso, es difícil encontrar coincidencias entre unos y otros. Los hay ordenados, críticos, impulsivos, irreverentes... a cada uno le motivan cosas diferentes. Los malos estudiantes sí tienen algo en común: en sus vidas siempre hay más problemas».




La reforma laboral costará al menos 230 millones
"Solo beneficia a las empresas"
El Caja Laboral, primer semifinalista de Copa del Rey
Catarsis de premios en la fiesta 20Blogs
Energy estrena en abierto la serie 'Hijos de la Anarquía'
Aragón creará una marca blanca propia para ahorrar
Comienza la identificación de los 355 presos fallecidos en Honduras
El alcalde de Villahermosa: "Queremos que se nos escuche"



¡Sé el primero en hacerlo!