Aprovechando números internos y recursos propios de las operadoras Mattew ha demostrado ser capaz de hacerse pasar por un empleado para localizar llamadas, lograr servicios gratuitos, obtener datos confidenciales de los clentes o desconectar los teléfonos de sus rivales.
¿Qué rivales? Este tipo de expertos en el "hackeo telefónico" parecen adictos a las party lines, líneas de tarificación adicional en las que varias personas pueden mantener conversaciones colectivas simultáneas. Cuando se produce alguna pelea, Matt y sus colegas arremeten contra quienes les molestan.
Simulación de secuestro
El castigo más común consiste en hacer creer a la policía (falsificando el número del remitente de la llamada) que una persona llama desde su teléfono denunciando un secuestro, que alguien ha entrado a su casa a robar o a cometer algún delito. Cuando las fuerzas especiales acuden al lugar se encuentran con un sujeto asustado y desconcertado por su presencia, pues no son víctimas más que de una broma.
El FBI investiga ahora Matt por uno de estos hechos, pero según Wired tendrá difícil inculparle por la falta de pruebas y su ceguera de nacimiento.




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