Con esta segunda entrega unilateral por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el presidente Hugo Chávez se anotó un nuevo éxito político tras lograr la liberación en enero de las políticas Consuelo González y Clara Rojas.
Horas después de que Jorge Eduardo Gechem, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán y Gloria Polanco fueran liberados, llegaron sonrientes y en buen estado de salud al aeropuerto internacional de Caracas, donde fueron recibidos con besos y llantos por sus familiares, quienes corrieron por la pista de aterrizaje para abrazarles y entregarles flores.
Sus primeras palabras fueron para pedir que se intensifiquen los esfuerzos para conseguir la salida del resto de los secuestrados, especialmente de la ciudadana franco colombiana Ingrid Betancourt, que dijeron está 'muy enferma'.
Posteriormente, se trasladaron al Palacio de Miraflores, sede del Gobierno venezolano, donde fueron recibidos con honores por Chávez, al que agradecieron su liberación y pidieron que redoble sus esfuerzos por los otros rehenes.
ENTREGA EN MEDIO DE LA SELVA
La misión humanitaria, liderada por la senadora colombiana Piedad Córdoba y el ministro venezolano del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, se desplazó en dos helicópteros MI-17 hasta las coordenadas de entrega, en una zona selvática del departamento del Guaviare.
Los rehenes, flanqueados por un grupo de rebeldes vestidos de camuflaje y fuertemente armados, descendieron por una pequeña loma para encontrarse con la comitiva en un pequeño claro en medio de la selva, mostraron imágenes transmitidas por la cadena de televisión Telesur.
Polanco, vestida con una camiseta negra, no dejaba de llorar y lo primero que hizo fue preguntar insistentemente por sus hijos a la senadora Córdoba, a quien abrazó efusivamente.
'Estaba muerta en vida, pero hoy ustedes todos, queridos amigos, han venido por nosotros y estoy feliz, dichosa', dijo la ex congresista, quien agradeció a Dios, a la Virgen y a Chávez su liberación tras casi siete años de cautiverio.
'Nosotros también volvimos a vivir porque, de una u otra forma, también estábamos secuestrados sin ella y hoy nos ha vuelto el alma al cuerpo', dijo Juan Sebastián Lozada, hijo de Polanco, minutos antes de recibir con lágrimas a su madre.
En el momento de la liberación, las FARC emitieron un comunicado en el que reiteraron que el presidente Álvaro Uribe debe retirar por 45 días a las Fuerzas Armadas de una zona de 780 kilómetros cuadrados para negociar un acuerdo humanitario, sugiriendo que no habrá más entregas unilaterales.
La guerrilla busca intercambiar a 40 rehenes, incluida Betancourt y tres contratistas estadounidenses, por unos 500 combatientes encarcelados, pero Uribe se niega a retirar las tropas, alegando que las FARC se apoderarían de una zona estratégica y someterían a los civiles de esa región.
Pese a la crisis diplomática, Uribe agradeció las gestiones de su homólogo venezolano y de Córdoba para lograr la liberación de los políticos y pidió a la guerrilla buscar, de buena fe, la reconciliación.
/Por Enrique Andrés Pretel y Luis Jaime Acosta/.*.


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