"Por las noches, las fuerzas de ocupación presentes en Afganistán utilizan los teléfonos móviles para el espionaje y para localizar a los combatientes", afirma Qari Mohammad Yousuf. "Por eso hemos dado tres días a las operadoras para que suspendan el servicio entre las cinco de la tarde y las siete de la mañana".
Si las compañías de móviles no atendieran a esta exigencia, las antenas de comunicaciones y las oficinas de las operadoras se convertirán en objetivo militar de los talibanes.
Estos insurgentes contra el gobierno afgano estuivieron en el poder hasta que fueron expulsados en 2001 por los estadounidenses y sus aliados, que invadieron el país tras el 11-S. Desde entonces usan los teléfonos para comunicarse entre ellos y con los medios de información.
En la actualidad cuatro operadoras prestan servicio en el país, tres de ellas de capital extranjero. No es la primera vez que son convertidas en objetivo, pues en el pasado los talibanes ya han acusado a las compañías de colaborar con la OTAN y el ejército de EE UU.


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