«Para mí empieza el año cuando renace el sol», dice achinando los ojos, deslumbrada por el buen tiempo del viernes. Se acerca la primavera y es para ella ilusión renovada, el comienzo de nuevos proyectos.
En un cartapacio lleva sus trabajos «para demostrar mis ideas y lo que sé hacer». Tiene experiencia y necesita un cambio, «algo que se adapte a mis gustos». Busca empleo en un estudio de arquitectura o interiorismo «donde haya creatividad» y su meta es «diseñar espacios donde las personas estén a gusto».
No se pone límites: casas, tiendas, casetas de ferias... quiere diseñar escenarios, que sean luminosos y eviten el frío o el calor excesivo. Los muebles que le gustan son viejos o de madera, que eviten la frialdad del metal, «aunque depende de lo que quieras transmitir con tu diseño. Nada es siempre bueno o malo».
Mientras encuentra su lugar ha vuelto al nido, a casa de sus padres. Independizarse definitivamente es otro de los cambios que busca. El bien más preciado de su casa será la luz: «Da energía y optimismo, me hace sentir arropada y llena de buenas sensaciones».


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