Desde el cierre al tráfico de la Casa de Campo y la instalación de cámaras en la calle Ballesta, la mayoría de las prostitutas se han desplazado a polígonos en las afueras de la ciudad. Esto demuestra que la solución para acabar con la prostitución no consiste en cerrar las zonas donde se practica.
Ahora, el 'problema' ha cambiado las calles 'seguras' del centro de Madrid -Montera, Gran Vía, Capitán Haya..- por los desolados y abandonados (de noche), polígonos industriales de las afueras de la capital, por ejemplo en Alcalá de Henares o Arganda. De este modo, el peligro de que sean agredidas o atacadas se incrementa de forma considerable.
Algunas ya han sufrido palizas y robos. Se trata de mujeres, en su mayoría extranjeras, que vienen a España explícitamente para ejercer la prostitución durante 3 meses y luego regresan a su país, por motivos de su visado como 'turista' donde descansan un mes, y de vuelta a España otra vez durante 3 meses más.


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