Hay varias modalidades. La más común es la presión ejercida por el jefe o superior al trabajador, y la que se está extendiendo en los últimos años, que es el acoso laboral entre los propios trabajadores y entre los propios alumnos.
El acosador, según el estudio, responde a este perfil: es una persona muy inteligente pero con escasa moralidad, lo que le permite hacerle la vida imposible a cualquiera sin tener sentimiento de culpa. Mientras que la persona que sufre el acoso suele ser un profesor o un estudiante normal y corriente, pero que en muchos casos llega a experimentar hasta el síndrome de Estocolmo.
Fuentes del Stepv comentaron ayer que se contabilizan pocos casos porque la mayoría no llega a denunciar y traga hasta que «no aguanta más psicológicamente».


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