Su realizador, George Lucas, halló en la desértica provincia de Tatauine (que luego dio nombre al planeta Tatooine ) un conglomerado de viejos alcázares y viviendas trogloditas que le entusiasmaron al punto de convertirlos en uno de los ingredientes obligados de la serie.
La idea en mente de las autoridades tunecinas no es que los turistas se limiten a pasar por los alcázares y vean los decorados abandonados, sino que pasen en ellos una noche al menos, para lo cual se piensa dotarles del confort necesario.
En la localidad de Matmata, otras de las que entusiasmó a Lucas, uno de los habitáculos trogloditas ya fue convertido a título experimental en un diminuto hotel-restaurante.
Lucas recurrió también al lago salado desecado que existe en la región de Tozeur para filmar varias escenas de su serie, pero allí no tuvo demasiada suerte ya que estuvo lloviendo a cántaros, algo que no se conocía en más de medio siglo. El lago de Tozeur es conocido por sus espejismos, una ilusión óptica que atrae a las gentes en los meses más cálidos de la temporada veraniega.


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