Paul Thomas Anderson, uno de los nombres más notables del último cine estadounidense, bebe de las fuentes clásicas para reflexionar sobre la historia de su país y, a lo largo de dos horas y media de metraje y una historia que recorre más de tres décadas, describe el capitalismo y la ambición sin límites que también han forjado la historia de Norteamérica.
Épica y pesadillesca a la vez, la cinta desmonta la leyenda del 'sueño americano', vuelve a mostrar el talento del cada vez más oscuro Daniel Day Lewis y demuestra el buen momento de Anderson, que sigue mostrándose como un cineasta personal pese a estar ya en las Antípodas del cine independiente que le catapultó a la fama. Juno
En la senda de Pequeña Miss Sunshine, Juno es la película representante del cine indie y la sorpresa de las candidaturas de este año. La historia de una adolescente y un embarazo no deseado, en medio de un grupo de personajes algo lunáticos, no sólo sedujo a la crítica y a los espectadores sino también a la Academia.
Aunque la película no haya gustado a todo el mundo y, bajo el manto del cine independiente, Juno transmita un mensaje bastante conciliador, las virtudes de la película, la simpatía de sus protagonistas y, sobre todo, el gran trabajo de su joven actriz principal, la también 'oscarizable' Ellen Page, la hacen contar con posibilidades de éxito.
Expiación Expiación es la película europea 'de calidad' que, casi todos los años, se cuela en la final de los Oscar. Basada en una novela de Ian McEwan, la cinta juega con la química de sus deslumbrantes protagonistas, la hermosísima Keira Knightley y James McAvoy, y es la más romántica de las cinco candidatas.
Idónea para los fanáticos de las producciones Merchant- Ivory, Expiación se construye sobre secretos y traiciones familiares, mentiras, pecados, represiones sexuales y ficticia decencia, aunque también sucumbe a los defectos de este tipo de películas, como el academicismo excesivo o el escaso realismo de sus momentos más duros.
Michael Clayton A mitad de camino entre el thriller, la película de abogados y el cuento moral, la película recuerda cintas legendarias de los setenta y hasta cuenta con la interpretación de Sydney Pollack, presencia clásica de este tipo de propuestas.
Reflejo de un año de desengaños, la película gira de nuevo sobre la corrupción, la falta de ética y el pesimismo que inundan el mundo actual, y ensalza a un George Clooney que sigue en estado de gracia.
No es país para viejos
Discutidos desde la espléndida El hombre que nunca estuvo allí , los hermanos Coen vuelven con otra de sus historias a mitad de camino entre el cine del Oeste, la violencia más extrema y el humor negro que les diferencia desde hace más de veinte años.
Basándose en una de las novelas menos conocidas del gran Cormac McCarthy, una de las grandes firmas de la novela estadounidense actual, los Coen recuperan el estilo de Fargo -tan, tan parecida a No es país para viejos que suele utilizarse en su contra- para hablar de cazadores y víctimas, hombres malos y peores, azares y destinos fatales. De más está decir que, en España, apenas se ha hablado de la película más que para ensalzar el trabajo de Javier Bardem : efectivamente, está espléndido.













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