Ya han llegado a la Península las primeras golondrinas y los almendros han comenzado a florecer. El invierno seco y las temperaturas suaves han provocado que los ciclos biológicos de aves, árboles e insectos se adelanten unas semanas.
Las lluvias de los primeros días de febrero han facilitado la aparición de plantas poco exigentes, que no necesitan mucha agua, aunque lo importante es que llueva en abril, según Juan Antonio de Cara, meteorólogo y especialista en fenología del Instituto Nacional de Meteorología.
La fenología es la disciplina que estudia la incidencia de la climatología en las fechas en las que se dan fenómenos naturales como la migración, reproducción, floración o la aparición de insectos.
Cambio climático
De Cara añade que la niebla mantiene una humedad superficial de los suelos a pesar de la sequía, y ha favorecido la aparición de hierba en muchas zonas. Pero el meteorólogo afirma que la llegada de la primavera "está siendo normal, viendo la entrada de las golondrinas por Gibraltar".
El que los procesos fenológicos se estén acelerando un poco no implica necesariamente que se deba al cambio climático, sino que es consecuencia directa de este invierno suave, dice De Cara.
Esta misma idea es compartida por el naturalista César Palacios, quien recalca que lo que se está notando con las buenas temperaturas es la nidificación anticipada de algunas aves y el despertar del letargo de ranas y sapos. "También hay más mosquitos y mariposas, viene todo adelantado", asegura Palacios.


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