La propuesta de Comediants supuso un itinerario musical en el que se rememoraron algunos de los fragmentos más populares de obras como Don Giovanni, La flauta mágica o el Réquiem.
Asimismo, se representaron momentos especialmente significativos en la vida del compositor, como la escena que mostró a un Mozart niño con su padre Leopoldo, quien recordó a los presentes los continuos viajes que tuvieron que acometer durante la infancia y adolescencia de su hijo por las principales cortes y palacios de Europa: de Viena a Munich, de allí a París, Londres o Roma.
Tras una referencia artística a los felices años en Viena, la Reina de la Noche de La flauta mágica reunió a todos los asistentes en un único escenario principal. Desde allí, hizo las veces de maestra de ceremonias para recapitular lo ya visto, y dio paso a la sorpresa final con la que culminó este nuevo salto a la calle del Teatro Real.


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