La joven, que ahora tiene 19 años, dijo a la Policía que Raimundo Gomes de Silva, dueño de un bar de la deprimida localidad de Luziania, en el estado de Goias (centro), la llevó a su casa cuando ella tenía 10 años y no le permitió salir más.
Según el testimonio de la joven, los dos primeros años permaneció encadenada y fue objeto de todo tipo de abusos sexuales, que se repitieron durante todo su cautiverio. Producto de esas violaciones tuvo dos hijos: uno a los trece años, que fue ahogado en un balde por el secuestrador, y una niña, que hoy tiene cinco, que permaneció siempre con ella y con la que consiguió huir.
El captor, fugitivo
La joven explicó a las autoridades que logró escaparse el pasado día 5, tras lo cual permaneció escondida. Finalmente, esta semana decidió presentarse a la Policía. Según declaró, su huida fue facilitada por el mal estado en que quedó el comerciante después de una paliza que sufrió en su propio bar.
Castro dijo que Gomes da Silva escapó cuando no encontró a la joven y desde entonces se encuentra fugitivo. Las autoridades han puesto en marcha una vasta operación para dar con su paradero. La joven y su hija han quedado bajo protección policial y han sido alojadas en dependencias del Departamento Especializado en Atención a la Mujer.


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