Los vestidos largos que dejan ver la lencería, en tonos predominantemente negros, se mezclan con combinaciones de seda y encaje, terciopelo, bordados, flecos, y con monos muy ajustados que cubren todo el cuerpo de las féminas. Sobre la pasarela también se han podido ver ajustados corsés, y vestidos en forma de túnicas griegas ceñidos al cuerpo con anchos cinturones dorados y con hebillas.
Los materiales empleados en la colección del próximo otoño-invierno del modisto barcelonés son muy variados. Los más delicados como la seda, el encaje o el terciopelo, se funden con otros como el cristal de los drapeados de algunas prendas, el metal de un original vestido a base de cadenas, o las pieles de chaquetas o estolas.
Los accesorios
Este contraste también se reproduce en los accesorios. Botas altas, zapatos con vertiginosos tacones, bolsos/joya de piel o con plumas, colgantes, tocados de tul, carteras maxi, pamelas y largos guantes de encaje que cubren los brazos de las modelos más allá del codo se han podido ver sobre la pasarela.
El color estrella ha sido sin duda el negro, pero los colores intensos como el lila, el morado, el verde o el rojo también han tenido su lugar destacado. Otros tonos empleados por Andrés Sardá han sido los metálicos, el bronce o el cobre.


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