El incendio que el domingo costó la vida a nueve personas de origen turco en un edificio de Ludwigshafen, al suroeste de Alemania, sigue levantando ampollas en la opinión pública del país. La Policía investiga si detrás del ataque existen motivos xenófobos. Dos niñas han declarado que vieron a un hombre «de aspecto alemán» iniciar el fuego en un cochecito de bebé estacionado en la escalera del inmueble, en cuyas paredes aparecieron ayer varias pintadas neonazis. La investigación coincide con la visita a Alemania del primer ministro turco, Tayyip Erdogan, que visitó ayer a los heridos y se entrevistó con la canciller, Angela Merkel.
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