El concejal de Servicios y Mantenimiento, Andrés Llorens, indicó ayer que el problema de malos olores en el entorno de la planta de residuos sólidos urbanos «ya está solucionado» y que los niveles que presenta está instalación «están dentro de los parámetros permitidos». Un estudio encargado por el Ayuntamiento a partir de las denuncias presentadas por algunos vecinos, que se quejaban de olores desagradables en las partidas rurales, «descarta el gas metano como origen del problema. El posible foco de estos malos olores fue por el proceso de elaboración de compost», hoy superado, dijo Llorens.
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