Las reacciones no se hicieron esperar después de que Rajoy presentara el miércoles una iniciativa que plantea la existencia de un 'contrato de integración' entre España y los inmigrantes que desean establecerse en el país, y que incluiría requisitos como aprender castellano y respetar las costumbres del país.
'¿Eso qué es? Porque lo que los inmigrantes tienen que hacer en España es cumplir las leyes, ese es su contrato, como el de todos los ciudadanos. Tienen un contrato de derechos y de deberes que está en las leyes, y el otro, la verdad, es que es absolutamente superfluo y sin ningún contenido', dijo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en una entrevista con Punto Radio.
La propuesta 'popular' también recoge que los inmigrantes tendrán que abandonar el país si no pueden trabajar tras un periodo de un año y que serán expulsados si cometen delitos
'Tiene un tufillo xenófobo que nos preocupa', dijo por su parte el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
'¿Por qué costumbres? Porque nuestra Constitución establece principios y valores y esos sabemos todos lo que son (...) Las costumbres pueden articular otra cosa, pero la convivencia se articula en torno a Constitución, principios y valores, eso para todos'.
'Mucho me temo que estamos entrando en un camino peligroso, por eso, ¿quién va a fijar el catálogo de buenas costumbres?', se preguntó.
Rubalcaba señaló también que el Partido Popular trata de imitar el modelo francés, pero puntualizó que en los requisitos establecidos por el presidente Nicolas Sarkozy - que ha introducido una prueba de ADN para los inmigrantes que busquen la reagrupación familiar - no se recoge el apartado de las costumbres.
Por su parte, el portavoz de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado Mauricio Valiente dijo que la propuesta del PP sentaba un peligroso precedente en la campaña electoral.
'Está intentado presentar una imagen dura de la inmigración asociada con la delincuencia. Es un argumento peligroso', dijo.
La Federación SOS Racismo mostró su rechazó más firme al 'contrato de integración' propuesto por el PP por ser una iniciativa explícitamente racista en contenido y planteamiento.
Rajoy dijo no obstante estar a favor de la inmigración, que en los últimos años se ha incrementado hasta suponer el 10 por ciento de la población en España, sobre todo con personas procedentes de América Latina, el norte de África y el este de Europa.
Las estadísticas muestran que muchos inmigrantes están perdiendo sus empleos por el fin del boom de la construcción.
Rajoy dijo también en su propuesta que crearía una agencia de inmigración estatal para asegurar que la inmigración cumplía las necesidades de mano de obra de los empresarios y descartó repetir un proceso de regularización como el que llevó a cabo el Gobierno en 2005, del que se aprovecharon 600.000 personas.




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