Miércoles, 10/02/10. Actualizado hace 1 minuto
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Los comicios fueron retrasados hasta el 18 de febrero después de que el asesinato de la política más carismática de Pakistán en los últimos 20 años desinflara la campaña e incrementara la preocupación internacional por la seguridad en un país que tiene armas nucleares.
Los arrestos se hicieron en la ciudad de Rawalpindi, donde la dos veces primera ministra murió a finales de diciembre por un comando que los servicios secretos paquistaníes y estadounidenses creen que fue enviado por un comandante talibán relacionado con Al Qaeda.
'Son arrestos importantes. Las investigaciones siguen en marcha', dijo el portavoz del Ministerio de Interior Javed Iqbal Cheema.
Un alto cargo policial en esa ciudad identificó a los dos sospechosos como Hasnain y Rifaqat, sin dar más detalles. En enero fue arrestado un adolescente de 15 años que admitió ser un atacante suicida de apoyo.
En Pakistán abundan las teorías de la conspiración sobre quién estaba detrás del atentado. También hay polémica sobre si murió de un disparo o de una herida en la cabeza tras la explosión inicial de una bomba detonada después de que un homicida le disparara de cerca.
Una encuesta de Gallup Pakistán muestra que casi la mitad de los paquistaníes piensa que en el asesinato estuvieran involucradas agencias gubernamentales o políticos aliados con el presidente, Pervez Musharraf.
Se espera que en los próximos días el equipo de investigación enviado por Reino Unido e invitado por el Gobierno paquistaní comparta sus resultados con los investigadores paquistaníes.
Aunque las elecciones no son presidenciales, podrían tener graves consecuencias sobre Musharraf, un cercano aliado de Estados Unidos que llegó al poder en 1999 por medio de un golpe de Estado incruento y que está pasando por su peor momento.
El presidente, que ha renunciado a ser el general en jefe de las Fuerzas Armadas para seguir en el cargo, podría ser censurado por un parlamento hostil.
Por su parte, el marido de Bhutto, Asif Ali Zardari, se dirigió a miles de seguidores reunidos para conmemorar el final de los 40 días de luto musulmán en la aldea ancestral de su mujer, en la provincia sureña de Sindh, y aseguró que se no dudará en arriesgarse a ser asesinado para seguir su causa.
'Si soy mártir antes de completar la misión de Benazir Bhutto, que se me entierre aquí junto a ella', dijo en un discurso televisado por canales privados.
Zardari pasó ocho años en prisión acusado de corrupción, unos cargos que él asegura tenían una motivación política.
/Por Zeeshan Haider/