Patrick Gray, que era el director en funciones del FBI durante el Watergate, dijo en una entrevista en el programa 'This Week' (Esta semana) de la ABC que Felt le dijo repetidamente que él no fue la fuente de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, de The Washington, que estaban contando revelaciones muy fuertes sobre el escándalo.
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'Fue una enorme sorpresa para mí. No podía haber estado más conmocionado y más decepcionado con un hombre en el que confiaba', dijo Gray de Felt, que era su adjunto en el FBI.
Gray explicó que había decidido romper con tres décadas de silencio ante los medios de comunicación porque estaba 'muy enfermo' y porque Felt había sido dado a conocer como Garganta Profunda.
El escándalo comenzó tras el asalto a la sede nacional del Partido Demócrata en el complejo de oficinas Watergate de Washington.
El entonces director de la agencia de información aseguró que no sospechó que Felt fuese el confidente. 'Todo el mundo sospechaba de él excepto su jefe inmediato, porque estaba trabajando con él día a día y me presentaba una imagen de un individuo honorable haciendo su trabajo'.
Pero al final Gray dijo que fue el hecho de que el consejero de la Casa Blanca John Dean hablase con los fiscales de Watergate, y no Felt, lo que terminó provocando la resignación de Nixon en agosto de 1974, la primera dimisión de un presidente estadounidense.
Dean y John Ehrlichman le entregaron un sobre el 28 de junio de 1972, en el que dijeron que había papeles extraídos de la caja fuerte de Howard Hunt que no tenían nada que ver con Watergate pero que 'no deben ver la luz'.
Gray dijo que no abrió el sobre hasta meses después, y que en él había falsos telegramas relacionando a la administración de J.F. Kennedy con el asesinato del presidente sudvietnamita Ngo Dinh Diem en 1963, así como cartas al parecer falsas que posiblemente podrían haber dañado políticamente al senador demócrata Edward Kennedy.
Gray explicó que se los llevó a su casa de Connecticut y los quemó.
Además expresó su ira hacia Nixon y dijo que deseó nunca haber entrado en ese Gobierno. 'Cometí el error más grave de mis 88 años de vida al tomar esa decisión'.
Nixon le envió libros tras el Watergate, pero Gray aseguró que nunca respondió: 'Me negué a cualquier contacto'.
'Me sentí tan herido y tan enfadado con este hombre que no solo había tirado a la basura su propia presidencia sino que había tirado las carreras de tanta gente, muchos de los cuales tuvieron que ir a la cárcel'.
/Por Tabassum Zakaria/


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