La joven, Laura R., vecina de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), fue operada en la clínica CIMA por parte de un cirujano externo que había alquilado un quirófano del centro para llevar a cabo la intervención.
En este sentido, el departamento que dirige Marina Geli ha recordado a CIMA que, como titular de la autorización para la actividad sanitaria, es la responsable de garantizar la seguridad de los pacientes que se encuentran dentro de sus instalaciones, incluso cuando la actividad la lleven a cabo profesionales ajenos a la entidad, como sucedió en este caso.
El informe de la conselleria de Salud se ha dado a conocer sólo un día después de que una mujer de 49 años muriera en la Policlínica Barcelona tras someterse a una operación para eliminar el exceso de piel y de grasa bajo el vientre.
El pasado 25 de enero, otra mujer de 48 años murió después de que se le hiciera un baipás gástrico en la clínica Sagrada Familia, también en Barcelona, con lo que ya son tres las personas muertas en las dos últimas semanas en diferentes centros de la capital catalana tras someterse a operaciones de cirugía estética y para reducir la obesidad.


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