Un ciudadano holandés, procedente de Brasil, llegó al aeropuerto de Málaga a las 12.45 horas del martes y la Guardia Civil detectó que traía 7,8 kilogramos de cocaína escondidos en su equipaje. Lo curioso es que ocultaba la droga –tabletas de polvo compacto y envueltas en papel de aluminio– en un crucifijo, un pequeño sofá y dos joyeros. Además, se le practicaron varias pruebas en las que dio positivo por consumo también de cocaína. El individuo, T. A. P., nacido en 1965, fue detenido como supuesto autor de un delito contra la salud pública y ha pasado a disposición judicial.
Hemos bloqueado los comentarios y las correcciones de este contenido.
Sólo se mostrarán los mensajes moderados hasta ahora, pero no se podrán redactar nuevos comentarios.
¡Sé el primero en hacerlo!