Los detenidos, la mayoría de nacionalidad rumana, se dedicaban al tráfico de seres humanos y a la falsificación de todo tipo de documentos de identidad y de viaje, así como de tarjetas de crédito que utilizaban de forma fraudulenta para la financiación de sus actividades.
Talleres para la falsificación
En los siete registros domiciliarios realizados se intervino numerosa documentación original para emplear en las falsificaciones y también numerosos documentos de identidad, pasaportes, permisos de circulación españoles, tarjetas de crédito, así como medios técnicos, ordenadores, escáneres, impresoras, plastificadoras, además de un arma de fuego real y una simulada y un vehículo.
Dos talleres clandestinos ubicados en Valencia eran utilizados para clonar tarjetas de crédito y falsificar documentos de identidad y permisos de conducir.
Las investigaciones que han permitido la desarticulación de la banda se iniciaron en el año 2003, tras la denuncia presentada por una mujer menor de edad de nacionalidad rumana que manifestó haber sido obligada a prostituirse por una organización integrada por ciudadanos rumanos.
Sus integrantes se habían especializado en la introducción ilegal de mujeres en nuestro país, en ocasiones menores de edad, a las que tras proporcionar documentación falsificada obligaban a prostituirse en diferentes clubes de alterne españoles.


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