«La gente está loca tras la película de Piratas del Caribe. Vienen cuadrillas enteras y se llevan 15», cuenta Matxi, tras el mostrador del establecimiento Menkes.
Claro que no es lo mismo Johnny Deep que Keira Knightley, los protagonistas del filme. Porque entre las chicas, la minifalda es un punto de partida, que no de llegada. «Las chavalas pueden variar de disfraz, pero siempre quieren ir provocativas, con faldita corta», informa Ana, de la tienda Talegón. Y siempre hay algún chaval ganso, con minifalda y vello al aire.
Los más coquetos (o mayores) usan máscaras venecianas. «Es una forma de ir disfrazado discretamente, por ejemplo, en una cena elegante», explica Matxi.
Además, están los disfraces clásicos. Bruja y vaquero siempre funcionan. Los niños van de Spiderman y Batman, y los bebés, de animal (oso, tigre...), que les hace tiernos y abrigan mucho.
Para ligar o criticar
Hay estrategias. Últimamente se llevan los artilugios para simpatizar con el sexo opuesto. «Nosotras llevamos unas tarjetas con mensajes que repartirmos entre los chicos», cuenta una veinteañera que guarda su anonimato.
Ellos a veces van de reporteros de CQC, que siempre es elegante y permite ir con un micro a hacer entrevistas a discreción. Otros se lo toman con más calma. Hay disfraces de cura por seis euros que en un momento dado salvan la papeleta carnavalera. Muchos comparseros se ponen un disfraz satírico, por ejemplo, de Azkuna. Y este año se «vengan» impidiendo a las comparsas desfilar por la Gran Vía... ¡Je, je, je!
Las reinas del carnaval
Eider Abasolo
23 años. Estudiante de Bellas Artes.
«Mis amigas y yo iremos de Madonna ochentera, con conos en las tetas, crucifijos y mallas rotas. Nos hemos hecho nuestros propios tutús y ahora buscamos una peluca y un corsé en una tienda de moda íntima».
Begoña Rodríguez
44 años.
«He venido a coger un disfraz de bruja para mi hija de diez años. Lo tenía su hermana, le encantó y quiso uno igual. Yo no me disfrazo, pero mis hijas están emocionadas. El viernes van al colegio de brujas y el sábado, al desfile.»
Edurne Rodríguez
Dependienta de tienda de disfraces.
«El día de carnaval me encanta. Venimos a la tienda todas locas y nos ponemos el disfraz que más nos gusta. Este año iré de bruja. Ahora bien, cuando salgo me lo quito. Es que estoy todo el día con él. Además, mi pareja no se anima».


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