La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra juzgó a Teodoro M. M., un hombre de 42 años, vecino de Mos (Pontevedra) por supuestos abusos sexuales a su ahijada, una menor que en el momento de los hechos, el 6 de agosto de 2004, estaba a punto de cumplir 15 años de edad.
Así, manteniendo lo solicitado, la fiscalía después de oír las declaraciones de la menor y apesar de que las pruebas, reunidas durante tres años, no eran concluyentes, mantuvo su petición inicial de condenar a 7 años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales, así como la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros del domicilio de la víctima o a donde ella se encuentre y comunicarse con ella durante 6 años, e indemnizarla con 12.000 euros por daños morales.
Según el escrito de Fiscalía, en esa fecha el acusado se dirigió en su automóvil desde su vivienda particular en Guizán (Mos) hasta una casa propiedad de su madre en la parroquia de Cepeda (Pazos de Borbén), en compañía de su hija y de su ahijada, de 14 años, que vivía puerta con puerta con él.
Una vez llegaron al inmueble, su hija permaneció en el vehículo, mientras el procesado insistió en que le acompañara su ahijada, "diciendo que iban a colocar un plástico en el interior de la casa", tras lo cual le quitó el pantalón, la sentó sobre una manta colocada encima de un mueble congelador y la obligó a que le practicase una felación, "mientras le introducía los dedos en la vagina".
En todo momento del juicio el vecino de Mos negó los hechos y su defensa consideró que la chica le denunció por que el acusado y su mujer le recriminaron en unas fiestas que su "comportamiento era poco apropiado para una chica de su edad". Además, las exploracione médicas realizadas concluyen que se encontraron restos orgánicos en el cuerpo pero que no coincidían con el adn del juzgado.
A raíz de denunciar lo sucedido, y tras haber sido amenazada "de que no dijese nada o le pesaría a ella y a su familia", la joven confesó que desde que tenía 10 años el acusado le había sometido a abusos continuos, "empezando con besos, se masturbaba delante de ella, le metía los dedos en la vagina y también la sometía a felaciones".
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