Con los propósitos del año nuevo, cada vez son más los zaragozanos que quieren dejar de fumar. En lo que llevamos de enero, la asistencia a los centros de deshabituación tabáquica de Zaragoza ha aumentado un 20% y las farmacias venden hasta un 45% más de chicles y parches de nicotina. Será porque en 2007 aumentaron las ventas de cigarrillos tras el parón de 2006.
El centro de deshabituación tabáquica de la Universidad, uno de los más utilizados, está atendiendo cada semana a más de 30 fumadores. En diciembre eran una veintena. Junto con la Asociación de Prevención del Tabaquismo en Aragón y el centro gratuito de Prevención y Atención de las Adicciones gestionado por el Ayuntamiento, atienden a varios centenares de personas cada mes.
Estos centros utilizan tanto terapia de grupo como farmacológica. Los medicamentos, que necesitan receta médica, cuestan entre 9 y 122 euros. En ese caso, el gasto corre a cargo del fumador, aunque las consultas son gratuitas. Los medicamentos más comunes son unas pastillas que se llaman Vareniclina y Bupropión.
El 60% consigue dejarlo
Según Isabel Nerín, responsable del centro de la Universidad, el 60% de las personas que acude a estos centros deja de fumar al cabo de seis meses. El tratamiento con medicamentos se completa en muchos casos con una terapia de grupo, en la que los afectados hablan de cómo superar la adicción.
El único requisito que piden a los fumadores es «que acudan al centro por su propia voluntad», explica Nerín.
Los motivos que llevan a dejar de fumar son principalmente de salud, pero cada vez influyen más las restricciones legales contra el tabaco. «Ahora no se puede fumar en muchos restaurantes, tiendas... y resulta muy molesto tener que salir para fumar un cigarrillo».
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