Se respetará el laurel. La antigua cárcel de Torrero empezará a derribarse en julio para acometer en breve la reforma del terreno.
El suelo resultante servirá para construir 160 nuevas viviendas, de las cuales 110 serán protegidas. Además, se rehabilitarán los pabellones que dan a la avenida de América para formar equipamientos y se creará un aparcamiento público con 300 plazas.
La transformación urbanística afectará a los 23.000 metros cuadrados de la antigua cárcel, con una distribución que generará paseos peatonales que conectarán con los pinares contiguos. Las obras, además, respetarán el gran laurel del patio de la cárcel.
Quienes quieran visitar la prisión podrán hacerlo por última vez mañana sábado, en jornada de puertas abiertas de 10 a 15 h.
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