Alejandro Sanz es feliz y se le nota. Su relación con Raquel Pereda, su última novia, marcha viento en popa; incluso se rumorea que podrían casarse en breve. De hecho, las pasadas Navidades, la pareja estuvo en Extremadura en la finca que el cantante acaba de adquirir y se vieron muy acaramelados.
Raquel, que es su ex asistente personal, está muy familiarizada con la rutina del cantante, e incluso no le importa desempeñar labores domésticas.
La pareja ha regresado ya a Miami, donde Alejandro está a la espera del juicio contra sus ex empleados, cuya vista será en febrero. De momento es su única preocupación.
El cantante, que vive un amor a pleno gas con Raquel, ya no recuerda los malos momentos, como el chantaje que sufrió en 2006 y que le obligó a hacer público la existencia de su hijo Alexander. Parece que Alejandro ya ha superado todas sus relaciones anteriores: Jaydy Mitchell, Valeria Rivera y Alba Molina, entre otras.


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