John O'Neill, experto en adicciones, afirma que se refiere a la existencia de una"sobredosis tecnológica" cuando aprecia conductas adictivas de sus pacientes a servicios como el teléfono móvil o el correo electrónico.
"Creo que comparten con el alcohol y las drogas algunos componentes adictivos, empezamos a ver que hay gente que no puede dejar de usarlos aunque haya consecuencias negativas", asegura.
Lo importante, según O'Neill, es aprender a "establecer límites" y tener una "relación sana con la tecnología". Un indicio de adicción sería, por ejemplo, utilizar el correo electrónico o el teléfono cuando podrías hablar con la persona a la que te diriges. También limitar el tiempo que pasas con amigos y compañeros de trabajo para atender tu buzón de correo.
En todo caso no hay que estar preocupado, dice O'Neill, si se usa la tecnología a diario, pues cada persona tiene sus propios límites.


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