Reuniones, almuerzos, audiencias, visitas, viajes al extranjero… El trabajo diario del Príncipe de Asturias, que el próximo 30 de enero cumple 40 años, comienza nada más iniciarse el día. El pasado 23 de octubre, por ejemplo, eran las ocho de la mañana cuando se montaba a bordo de un helicóptero que lo trasladaría a la madrileña base de Torrejón.
Pilota él mismo, porque en ocasiones como ésa aprovecha para manejar los aparatos con los que vuela para conseguir las horas anuales que se exigen para mantener la licencia de piloto. Una vez allí, un avión lo aguarda parallevarlo a Rota, donde debe presenciar unas maniobras militares. En pleno vuelo, el Almirante General Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Sebastián Zaragoza, le informa de los detalles.
A las seis de la tarde regresa a su residencia en el recinto del Palacio de la Zarzuela, donde despacha con su padre, el Rey, con quien periódicamente se reúne para planificar el trabajo.
Viaje a China
Y así, hasta 370 actos oficiales, que son los que Don Felipe realiza al año, aproximadamente. En ocasiones toca viajar al extranjero, como ocurrió el pasado mes de noviembre. Él y doña Letizia fueron a China para rematar el acuerdo para la exportación de jamón. "Si ésta visita no se produce, el jamón no se firma", explica a los Príncipes de Asturias el secretario de Estado de Industria y Comercio, Pedro Mejía.
Para todo ello, don Felipe requiere de intensas sesiones de preparación, con reuniones privadas y largas horas de despacho. Es lo que tiene ser Heredero al Trono.




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