Fuentes del Gobierno dijeron que la ofensiva diplomática complementará la que inició el propio Uribe esta semana en Guatemala y Costa Rica, en donde afirmó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son terroristas porque secuestran, asesinan, usan bombas, reclutan niños y trafican con drogas.
El vicepresidente Francisco Santos también participó el viernes en un foro en Londres donde afirmó que las FARC son terroristas, poniéndolas al nivel del grupo Al Qaeda y considerándolas como la mayor amenaza para el hemisferio.
Uribe iniciará su agenda el lunes en París, donde se entrevistará con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien presiona por un acuerdo humanitario entre Colombia y las FARC para lograr la liberación de 44 rehenes, entre ellas la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
El mandatario colombiano viajará el martes a Bruselas, sede del Parlamento Europeo para reunirse con líderes del bloque, que mantiene a las FARC y al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en su lista de organizaciones terroristas.
El miércoles, Uribe también irá a Madrid, donde se entrevistará con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien mantiene una lucha similar contra ETA.
El presidente colombiano intervendrá el jueves en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, en el que se espera mantenga reuniones bilaterales con jefes de otros gobiernos.
Uribe regresará el viernes a Colombia para entrevistarse con la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, quien visitará el país sudamericano junto a varios legisladores como parte de una estrategia para lograr la aprobación de un Tratado de Libre Comercio.
Chávez pidió la semana pasada a Colombia y a la comunidad internacional, como un paso para lograr la paz, que dejen de llamar terroristas a las FARC y al ELN, al tiempo que solicitó que se les dé reconocimiento político y estado de beligerancia.
Las dos guerrillas también forman parte de la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos.
La inclusión en esas listas prohíbe a gobiernos, personas y a empresas suministrar apoyo y sostener relaciones comerciales con las guerrillas, además de autorizar el congelamiento de activos.
El estado de beligerancia, de acuerdo con algunos expertos, equivaldría a reconocer a las guerrillas como un Estado, lo que abriría las puertas para recibir apoyo económico y para que sus dirigentes sean recibidos por gobiernos como diplomáticos, sin ninguna restricción en sus desplazamientos.*.


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