La construcción no es una actividad que beneficie precisamente al medio ambiente. Más bien al contrario, es la responsable de un gran consumo de materiales y energía. El Worldwatch Institute sostiene que la mitad de residuos y polución del planeta proceden de este sector. Por eso el objetivo de la bioclimática es construir de manera que el impacto sobre la naturaleza sea menor.
Carlos Expósito, arquitecto socio de Alia y miembro de Ambientectura, aclara que en España apenas se construye de esta manera: «Hay unos pocos casos aislados, suficientes para comprobar que el tema es viable, pero la proporción respecto al total edificado sigue siendo casi anecdótica. Ahora es cuando se está tomando conciencia».
Los costes no son tan elevados. Como mucho, pueden suponer el 10% sobre el precio de construcción. «Y hay medidas que no cuestan nada, basta con que el proyecto lo tenga en cuenta, como orientar bien la parcela o hacer ventanas más grandes y orientadas siempre al sur».
¿Por qué no despega?
-«Con la edificación de bajo impacto ambiental estamos planteando revisar en profundidad los modelos de producción y de gestión de los sectores inmobiliario y energético, dos mastodontes con inercia a mantener todo según está, sobre todo en el caso del primero», sostiene Expósito.
-Apunta otro motivo: el desconocimiento generalizado, más por despreocupación que por cualquier otro motivo, en los agentes implicados en el sector: ingenieros, promotores, arquitectos... Estos últimos salen de las facultades sin apenas formación en esta materia.
-Por último, el promotor ya vende lo que construye al máximo precio de mercado y cualquier pequeño cambio que eleve el coste lo percibe como una pérdida.
Nada nuevo bajo el sol
La bioclimática no es algo que se haya creado ahora. En absoluto. Instintivamente, el hombre, desde que eligió la primera cueva para vivir, se ha servido de los materiales más adecuados a las características medioambientales de su región y ha procurado sacar partido a las energías naturales mediante una adecuada orientación al sol. Esto es lo que lleva, por ejemplo, a encalar las casas andaluzas, mientras que en el norte se emplean aislantes naturales como la madera.
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