En unos ataques sin precedentes, unos pistoleros mataron esta semana a un niño de tres años y a una niña de nueve, además de herir de gravedad a otra pequeña de 12 años en la ciudad fronteriza de Tijuana, uno de los focos del narcotráfico hacia Estados Unidos, al intentar matar a un jefe de policía.
Hasta los endurecidos habitantes de Tijuana, donde el año pasado más de 300 personas fueron asesinadas en actos violentos vinculados con el narcotráfico y donde han aparecido cabezas de víctimas en calles de la ciudad, se vieron sacudidos por las fotografías del cuerpo acribillado del pequeño José Luis Ortiz.
'¿Cuánto tiempo más hay que esperar para que haya resultados por parte de los militares? Ahora resulta que están matando a nuestro hijos', dijo la empleada de una tienda de Tijuana, quien sólo se identificó como Fernanda.
Ortiz, su madre y su padre fueron tiroteados mientras dormían el lunes por la noche. Los sicarios confundieron al padre del niño con un oficial de policía y no tuvieron escrúpulos para matar al pequeño.
Momentos después, los pistoleros encontraron al policía que buscaban y también lo asesinaron junto con su esposa y su hija más pequeña, e hirieron a su otra hija.
'Esto es una nueva estrategia para atacar a familias y a niños como respuesta a los operativos militares del Gobierno contra los cárteles. Quieren sembrar terror y miedo para agobiar a las autoridades', dijo Victor Clark, experto en narcotráfico de la San Diego State University.
Durante tres décadas, los sicarios de los cárteles del narcotráfico que envían cocaína a Estados Unidos han respetado en general un 'código de honor' que prohíbe asesinar a mujeres y niños y evita que se vuelvan adictos a las drogas que trafican.
Pero, en medio de una guerra entre cárteles por el control de las rutas del tráfico y el despliegue de 25,000 soldados y policías federales para combatir al narcotráfico, la violencia se ha disparado a niveles inimaginables y muchos traficantes se han hecho adictos a su mercancía.
En el último episodio violento, policías y hombres armados se enfrentaron el jueves durante tres horas en una feroz batalla en las afueras de un jardín de infancia en el centro de Tijuana, dejando un saldo de seis muertos.
Docenas de menores fueron evacuados del lugar, muchos de ellos transportados en brazos por soldados enmascarados, según mostró la televisión.
La violencia ha alcanzado también a cantantes de música grupera que han relatado durante años las hazañas de los narcos.
Calderón ha hecho del combate a los cárteles de la droga una prioridad desde que asumió el poder hace un año. Buena parte de esta campaña se ha centrado en Baja California, el estado más golpeado con más de 400 muertes vinculadas al narcotráfico.
/Por Lizbeth Díaz/.*.


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