Ni colas ni clientes
Hasta los carteles de liquidación total al 50% aparecían deslucidos en el establecimiento de 1.500 m2 ubicado en Gran Vía, 25. Tan sólo se oía el soniquete del choque de los escasos y ajados CD que aún quedaban a la venta (menos de 3.000). Ya no había clientes en busca de su música favorita, ni las largas colas que se produjeron en febrero cuando se anunció el cierre (y los descuentos).
Algunos disqueros asiduos, como Ángel Cué, se sumergieron entre los lotes (donde sólo había títulos de autores poco conocidos como Frank Galan, Tiramisú Letal, o Joshua) y se hicieron con música de su gusto. «El servicio era muy bueno y muy barato», relataba el hombre, con varios CD de flamenco.
Los 48 empleados del negocio no han podido cumplir su deseo de volver a abrir otro día. Sólo les espera el paro.
La música, un negocio en declive
El negocio musical ha perdido en los últimos años el 70% de su volumen de ventas, según los pequeños comerciantes. Las tiendas tradicionales de música de las calles adyacentes a la Gran Vía han visto como se han quedado sólo para atender las demandas de melómanos o amantes de formatos como el vinilo o el casete. La venta de mercancía de segunda mano es otro de los pocos alicientes que conservan los dueños de estos establecimientos para mantener abiertas sus puertas.


Así afecta a los consumidores la prima de riesgo
España y Estados Unidos coinciden en que la banca se recapitalice sin acudir a rescates
Cuatro muertos y dos heridos graves en un accidente de tráfico en Barcelona
Los entretenidos dilemas del Primavera Sound
La Guardia Civil cree que la Junta ocultó "documentación comprometida"
La prensa portuguesa critica a la princesa Letizia
Youtube saca una nueva herramienta que permite compartir trozos de vídeo
El rey reanuda sus viajes con visita a Brasil y Chile



¡Sé el primero en hacerlo!