Un Gallardón «derrotado» y al borde casi de las lágrimas, mientras anunciaba que será después del 9 de marzo cuando decida si continuará como alcalde o dejará la política tras ser excluido de la candidatura de Madrid a las generales, fue ayer la imagen de la crisis que amenaza con dañar las expectativas electorales del PP, tal y como se encargó de recordar el propio presidente de honor del partido, Manuel Fraga.
No es ésta la única consecuencia de lo acontecido este martes en Génova, una reunión en la que el trágala al que la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, sometió a Rajoy, al amenazar con su dimisión para poder también ella concurrir a las elecciones si Gallardón era candidato, ha resquebrajado la autoridad del líder de los populares. En lo que quiso ser un canto a su propia independencia, Rajoy declaró ayer en un acto de precampaña en Alicante que no dependía «de nadie» y que sólo daría explicaciones «a los españoles».
A lo largo de la jornada, la maquinaria del PP se puso en marcha para explicar que Rajoy no se avino a ningún órdago de Esperanza Aguirre porque la decisión de apartar de las listas a Gallardón estaba tomada con anterioridad. De igual manera, tal y como se desprendía del propio comunicado hecho público por el partido, se confirmaba que Aguirre había manifestado privadamente y con reiteración su disposición a ser diputada, aunque para ello tuviera que renunciar a la presidencia de la Comunidad por imperativo legal, un hecho del todo insólito.
El único error que se reconocía era de tiempos. Al parecer, lo previsto era dar cuenta de la exclusión de Gallardón antes de comunicar el ‘fichaje’ como número dos del ex presidente de Endesa Manuel Pizarro, y no al revés. Pero, supuestamente, los planes se habían ido al traste debido a una filtración que obligó a invertir ambos anuncios, con el desastroso resultado ya conocido.
Obviamente, se eludía cualquier mención a las presiones a las que tanto Aguirre como Gallardón habían sometido a Rajoy, en su batalla particular por tomar ventaja en una eventual sucesión en el PP si el partido caía derrotado el 9 de marzo y el presidente tomaba las de Villadiego y dimitía. Entendían ambos que la condición de diputado representaba un plus añadido a la hora de optar al liderazgo del PP, lo que, sensu contrario, cercenaría sus posibilidades si esta situación llegara a producirse.
Alcaldes en las listas
Hoy se harán públicos los nombres de todos los cabezas de lista del PP, y, con ellos, se debilitarán los argumentos que Rajoy ofrecía para descartar a Gallardón. «Lo mejor –se decía– para los intereses generales y los del PP». Varios alcaldes, entre ellos los de Oviedo, Gabino de Lorenzo; Cádiz, Teófila Martínez; Burgos, Juan Carlos Aparicio, y Cartagena, Pilar Barreiro, encabezarán listas. A ellos se hubiera unido la regidora de Valencia, Rita Barberá, que ha esgrimido problemas personales para no aceptar.


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