Eran sólo unos cachorros de gato que encontró desvalidos en su finca. Pero él los metió en su coche y los arrojó a la carretera de Hoyo del Manzanares (M-618). Dos de los felinos murieron atropellados, uno de ellos por el propio conductor tras dar un volantazo.
Por eso, un juzgado de Colmenar Viejo ha condenado al conductor a pagar 360 euros por maltrato animal (12 euros al día durante un mes).
Los hechos ocurrieron el 4 de junio de 2006, cuando los ocupantes del vehículo que circulaba detrás del multado observaron cómo éste iba arrojando por la ventanilla del lado derecho a los cachorros mientras conducía «a una gran velocidad».
Los testigos se pusieron en contacto con la asociación protectora de animales El Refugio, que fue la encargada de denunciar el caso.
«Maltrato cruel»
La sentencia del juez destaca, asimismo, «el maltrato cruel sin justificación alguna que no fuera por el propio placer de hacerles sufrir».
El presidente de El Refugio, Nacho Paunero, aplaudió esta sentencia, ya que supone «un gran avance en la protección animal».
‘Nico’, el único superviviente
De los tres cachorros, el único superviviente fue el primero en ser arrojado a la carretera. Se llama Nico (en la foto) y salió totalmente ileso de la agresión. La asociación El Refugio se hizo cargo de él y ahora se encuentra «en buen estado y felizmente adoptado con su nueva familia», según la organización.


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