En un desafío a los escépticos que dudan de que pueda llegar a conseguir el compromiso de un acuerdo para establecer un estado palestino antes de que abandone el cargo este año, Bush definió este viaje como un 'codazo significativo' para que ambas partes hagan esfuerzos serios para poner fin a un conflicto que ha cubierto de sangre Oriente Próximo durante 60 años.
Se mostró impreciso en los compromisos que visualizaba, aunque le dijo al primer ministro israelí, Ehud Olmert, que debería cerrar los pequeños 'puestos de avanzada' judíos en Cisjordania. Según Bush, la responsabilidad recae en israelíes y palestinos para que trabajen juntos en sus diferencias y dijo que su administración está lista para ayudar.
Irán también surgió amenazadoramente al comienzo del viaje a Oriente Próximo, que también llevará a Bush al Golfo y a Egipto. El mandatario advirtió a Teherán de que se enfrentaría a 'consecuencias graves' si ataca barcos estadounidenses y dijo que todas las opciones estaban sobre la mesa tras la confrontación naval en el Golfo el fin de semana.
No se esperaban grandes avances en los tres días de conversaciones que siguen a la conferencia internacional de Annapolis de finales de noviembre, donde los líderes israelíes y palestinos prometieron intentar fraguar un acuerdo de paz antes de finales de 2008.
Sin embargo Bush intentó confirmar la seriedad de su compromiso con la paz en Oriente Próximo, un logro que han eludido muchos presidentes estadounidenses antes de él.
Acusado durante años de descuidar este conflicto, Bush caminó con grandes pasos sobre la alfombra roja del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv y dijo: 'Vemos una nueva oportunidad para la paz aquí en Tierra Santa y para la libertad en toda la región'.
También habló de garantizar la seguridad de Israel 'como un Estado judío'. Los palestinos se oponen a la demanda de Olmert de reconocerlo de tal forma, y dicen que esto podría negar a los refugiados palestinos el derecho de volver a los hogares que abandonaron en lo que ahora es Israel.
Bush se reunirá el jueves con el presidente palestino, Mahmud Abas, en la cercana Ramala.
'Ambos líderes están determinados a tomar las opciones difíciles necesarias', declaró Bush tras reunirse con Olmert durante casi tres horas en Jerusalén. 'Es una oportunidad histórica de trabajar para la paz'.
Por otro lado, las autoridades israelíes, que temen que Irán desarrolle armas nucleares para atacar al Estado judío, hicieron hincapié a Bush en lo que consideran una amenaza de Teherán, algo con lo que Bush está de acuerdo y que tratará en sus visitas a Arabia Saudí y otros aliados árabes.
'Irán es una amenaza para la paz mundial', declaró Bush, que volvió a hacer una petición a favor de los esfuerzos internacionales para detener el programa nuclear de Irán.
Bush parece que intenta usar los últimos meses de su presidencia para intentar dar forma a una política exterior no completamente definida debido a la impopular guerra de Irak.
/Por Matt Spetalnick y Tabassum Zakaria/


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