La sentencia señala que el accidente, ocurrido en 1997 en Vall d'Uxo (Castellón), tuvo lugar cuando el hombre, con la intención de dar de beber a los tigres, aunque "sin haber recibido orden o instrucción a tal fin", sorteó las vallas que rodeaban la jaula remolque, abrió el pestillo de seguridad que cerraba la trampilla por donde se alimentaba a los felinos e introdujo el brazo. En ese momento uno de los tigres lo agarró por la extremidad y, tirando de ella, logró seccionársela.
La Sala considera que la causa del accidente se encuentra "en la propia conducta" del hombre, quien, "consciente y deliberadamente", asumió el riesgo que implicaba una acción "que se revela carente de toda prudencia" y un resultado "previsible y claramente evitable", lo que conlleva la exoneración de la responsabilidad de la empresa de espectáculo circense dueña de los animales.


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