El cardenal Claudio Hummes, jefe de la Congregación del Clero que supervisa a los 400.000 sacerdotes católicos del mundo, dijo al diario oficial del Vaticano que ya había escrito a los obispos instándoles a promover grupos en los que sacerdotes y fieles se reúnan a rezar juntos.
'Siempre han habido problemas debido a que todos somos pecadores', dijo Hummes a L'Osservatore Romano. 'Pero en estos días, asuntos realmente serios han sido revelados'.
El escándalo de pedofilia de sacerdotes católicos en Estados Unidos estalló en Boston en 2002, cuando se descubrió que varios líderes de la archidiócesis transfirieron a sacerdotes que abusaron de menores a nuevas parroquias en vez de expulsarlos del sacerdocio o denunciarlos a las autoridades.
Después de emerger en Boston, el escándalo se extendió a casi cada diócesis de Estados Unidos, y llevó a decenas de demandas, millones de dólares en pagos a las víctimas y en la expulsión, renuncia y encarcelamiento de varios sacerdotes.
En julio de 2007, la archidiócesis católica de Los Ángeles aceptó pagar 660 millones de dólares a 500 víctimas de abusos sexuales que se extendían hasta la década de 1940. Escándalos de abusos sexuales también afectaron a la Iglesia Católica en Irlanda y otros países.
Pero Hummes dijo que sólo un pequeño número de clérigos estaban involucrados en escándalos serios de abusos.
'Obviamente debe recordarse que sólo una mínima parte del clero ha estado involucrada en situaciones serias', dijo Hummes.
'Ni siquiera el uno por ciento ha tenido relación con problemas de conducta moral y sexual. La gran mayoría no tiene nada que ver con cosas de ésta naturaleza'.*.


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