Ha sido el segundo concierto de los cuatro que ha programado en España el director, realizador y actor neoyorquino dentro de su gira europea, y también el segundo que ofrece en el Kursaal.
Quizá por el precio de las entradas -han quedado sin vender algunas de las más caras-, y porque no era nuevo en esta plaza, no ha llenado, aunque casi, el auditorio donostiarra, que pisó por primera vez en septiembre de 2005, unos días antes de que estrenara en el 52 Festival de Cine de San Sebastián "Melinda y Melinda", con la que engrosó su larga lista de grandes películas.
Ha habido más de 1.600 personas que han pagado entre 36 y 70 euros para pasar un buen rato con Woody Allen y su New Orleans Jazz Band, y seguro que sin la intención de tomar al norteamericano la medida como clarinetista, una faceta que él vive con más humildad que pretensiones.
El protagonista
En el continente donde cuenta con más devotos como cineasta, Allen es el reclamo de cartel, pero su grupo tiene un músico esencial, el banjo Eddy Davis, la otra cabeza de un tándem que ha dado nuevas muestras de su conocimiento mutuo, de muchas veladas juntos que se remontan a los primeros años 60.
Más allá de comparaciones con los grandes nombres del jazz, cuyo talento Allen ha dicho en repetidas ocasiones que no posee, el director de "Manhattan" y "Annie Hall" sí ha hecho gala de su oficio como instrumentista, trabajado con los años y la práctica diaria.


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