Tienen localizadas casi 50, todas ellas ilegales, y algunas, incluso, tal y como ha podido comprobar 20 minutos, continúan emitiendo a pesar de que tienen una orden de cese del Ayuntamiento.
No son nuevas, ya que algunas cuelgan de las paredes desde el año 2002, pero cada día se tornan más sofisticadas. De las tradicionales (un saliente en forma de trapecio) han pasado a camuflarse bajo los letreros luminosos de las tiendas y a mimetizarse con la pared que las sustenta, gracias a una mano de pintura. Las hay incluso simuladas en forma de árbol, aunque en Valladolid, por ahora, no se ha localizado ninguna.
Los afectados registran una denuncia en el Ayuntamiento cada vez que detectan una. La última, por ejemplo, hace dos semanas, en la calle Torquemada, en la Rondilla. Ahora llevan a cabo una campaña de información para que los vecinos sepan las riesgos que, a su juicio, tienen las picoantenas y se animen a denunciarlas.
Las picoantenas suponen, para la asociación de afectados, un riesgo para la salud. «Contaminan calles enteras y afectan a los transeúntes y vecinos de los primeros pisos», aseguran; a diferencia de las antenas convencionales de las azoteas, que afectan a los últimos pisos de los edificios cercanos.
Avalan sus inquietudes en informes y estudios médicos que achacan a los campos electromagnéticos el aumento en los últimos años de ciertas enfermedades. Las radiaciones pueden provocar, entre otros síntomas: migrañas, insomnio, cansancio, zumbidos de oído, hiperactividad infantil y hasta leucemia.
Ojo con las redes Wi-Fi ( sin cables)
Los afectados por las antenas han comenzado a informarse sobre las redes inalámbricas, ya que Gobiernos como el alemán han comenzado a ponerse en guardia contra las WLAN o Wi-Fi, que comienzan a implantarse también en Valladolid. Buena parte de sus argumentos se basan en defender el principio de precaución en materia de salud, apoyada por la resolución de Benevento, que firmaron importantes investigadores de todo el mundo. Para ver más informes sobre las antenas y la salud: www.avaate.org.
Con el medidor en la mano
José Centeno. Presidente de Avaate.
«Sólo miramos por nuestra salud»
«Las antenas, aquí, emiten a niveles que están prohibidos en otros países. El problema es que la norma es muy permisiva y que no hay control. Nosotros salimos a buscar dónde están. Es muy fácil, al acercarse a las antenas se disparan los voltios».


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